Premios/Awards
·Premio Diosa de Plata a Mejor Ópera Prima y Guión a Fernando Eimbcke, México 2005
·Premio EL CINE a la Mejor ópera prima del IX Encuentro Latinoamericano de Cine de Lima, Perú 2005
·Premio especial del jurado del Festival Internacional de Cine de París, Francia 2005
·Actriz favorita (Danny Perea) de los Premios de Cine MTV, México 2005
·Premio FEISAL por Mejor película latinoamericana del XX Festival Internacional de Cine de Mar del Plata, Argentina 2005
·Ciguapa a la Mejor ópera prima del VII Muestra Internacional de Cine Santo Domingo, República Dominicana 2005
·Mejor película extranjera del XXI Independent Spirit Awards, EUA 2005
·Mejor película, Mejor ópera prima, Mejor dirección, Mejor guión, Mejor sonido, Mejor vestuario, Mejor actor, Mejor actriz, Mejor diseño de arte, Mejor fotografía, Mejor edición y Mejor música de la XLVII Entrega de los Ariel de la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas, México 2005
·Gran Premio del jurado - Competencia internacional del X Festival Cinematográfico del American Film Institute (AFI), EUA 2004
·Premio FIPRESCI de la crítica internacional, Mayahuel a Mejor director, película, actor, actriz, guión, música origibal y diseño sonoro del XIX Festival Internacional de Cine en Guadalajara, México 2004
·Premio al Mejor director del XLV Festival Internacional de Cine de Tesalónica, Grecia 2004
·Premio JVC al Mejor Director
Crítica (extractos):
Temporada
de Patos: Una gran película
Fecha:
22 /10 / 2004
Periódico el economista, sección “La plaza”
Reseña
Temporada
de patos es la
cinta mexicana que más ruido ha hecho dentro del circuito de cine de arte en
los últimos meses, en parte porque su participación dentro de la semana de la
crítica en el Festival de Cannes y dentro del Festival de Toronto fue bastante
positiva, y en parte porque la propuesta de Fernando Eimbcke, el director, es
bastante fresca.
Y es
que Temporada de Patos no trata los trillados temas sociales como De
la Calle o Amarte Duele, ni tampoco es una comedia barata como Fantasías
o Aviso de Ocasión. Temporada de Patos es una bonita historia que
ocurre un domingo durante un apagón.
Todo
comienza con el flama (Daniel Miranda) y el Moko (Diego Cataño), dos chavos de
14 años, solos en la casa del flama, armados con Coca Cola, papás fritas y Halo
(un video juego): lo necesario para pasar un domingo de ensueño. Sin embargo,
la Cia de Luz y Fuerza, una vecina solitaria (Danny Perea) y un repartidor de
pizza (Enrique Arreola), oriundo de San Juan del Río, Querétaro, harán la
diferencia.
El
punto de partida es la cotidianidad. Aparentemente no pasa nada, pero poco a
poco veremos risas, encuentros, desencuentros y algunas emociones atoradas en
este cuarteto dispar, que gracias a que no tiene nada qué hacer, se ve obligado
a interaccionar de manera relativamente profunda con el otro.
Y pese
que se comienzan a generar tensiones entre algunos de los personajes (a veces
en todos), nunca vemos un conflicto que se desborde, que enloquezca a los
personajes de tal suerte que saquen lo peor de su ser. En general, siempre
existe un halo de inocencia, en el sentido en el que ninguno de los personajes
tienen malas intenciones.
Para
reforzar su propuesta, Eimbcke utilizó los menos recursos visuales posibles: no
hay color, todo es blanco y negro, pero tampoco hay movimientos de cámara. Todas
las escenas fueron filmadas en cámara fija, de tal forma que parece que la
cinta es narrada por medio de polaroids.
El
único desacierto de la cinta tiene que ver con la actuación, y es que en el
ánimo de hacerlo todo tan, pero tan cotidiano, a Eimbcke se le pasó un poco la
mano, de tal forma que a veces parece que los actores no actúan, en
conscuencia, algunas escenas pierdan fuerza. Pero fuera de eso, Temporada de
patos es una gran película, una de las mejores del cine mexicano del año. (Fausto
Ponce)
Una
película sobre adolescentes
LaHiguera.net
En la
cinta producida enteramente en la Ciudad de México, conocemos a los
adolescentes de 14 años, Moko (Diego Cataño) y Flama (Daniel Miranda), quienes
están dispuestos a disfrutar de un domingo cualquiera en el departamento del
segundo. Su única actividad planeada es enfrascarse en los videojuegos.
"Quise
hacer una película sobre adolescentes por respeto a su constante necesidad de
búsqueda, por su rechazo a las fórmulas y a lo establecido, por su desenfado,
por su energía, y porque los adolescentes quizás no saben lo que quieren pero
saben perfectamente lo que no quieren", explica Eimbcke, quien para la escritura de
su guión, se acercó a jóvenes que experimentan la pubertad para averiguar sus
gustos de música, cine, videos y libros, e investigar cómo los integran en su
vida cotidiana.
Christian
Valdelièvre, productor de 'Temporada de Patos' y de filmes de éxito en taquilla
como 'Sexo, Pudor y Lágrimas', 'Vivir Mata' y 'La Hija del Caníbal', asegura
que Eimbcke tiene una amplia sensibilidad para el tema de los adolescentes: "Parte
del corazón de esta película radica en lo que representa la amistad y lo fuerte
que es perderla. Que cosas que pueden parecernos pequeñas, realmente a chavos
de esta edad les son muy importantes", comparte Valdelièvre. "Creo
mucho en la propuesta de Fernando porque él está convencido en tratar a los
adolescentes como personas inteligentes que tienen sus propios gustos,
personalidad y manera de pensar".
Para la
elección de quienes encarnarían a Rita, Moko y Flama, el director Fernando
Eimbcke eligió reclutar a actores sin amplia experiencia frente a las cámaras. "Estaba
buscando a caras frescas, chavos que no estuvieran amañados en el medio al
saber cuáles son sus mejores ángulos para la cámara o cómo crear situaciones
sentimentales con tan sólo mostrar una lagrimita temblorosa", explica
el director, "pienso que el resultado fue mucho mejor porque creamos
reacciones que lidian más con la realidad que con las típicas maneras de
mostrar a los adolescentes".
Detrás
de la película
Daniel
Miranda (Flama)
Diego
Cataño Elizondo (Moko)
Danny
Perea (Rita)
Enrique
Arreola (Ulises)
Fernando
Eimbcke (director y guionista)
Realizó
estudios de cinematografía especializándose en dirección en el Centro
Universitario de Estudios Cinematográficos (UNAM) 1992-1996. Es escritor y
realizador de cortometrajes que han sido reconocidos no sólo en México sino en
encuentros y festivales internacionales: La suerte de la fea a la bonita no le
importa, proyecto ganador del Primer Concurso Nacional De Proyectos De
Cortometraje 2001, convocado por el Instituto Mexicano de Cinematografía,
obtuvo mención honorífica en la edición del FESTIVAL DE CORTOMETRAJE CUADRO
2002 y fue Opening Screenning en la Casa de las Culturas del Mundo INTERFILM
BERLIN (Berlin, 2002); Disculpe las molestias se presentó en el IX Encuentro de
Cine de América Latina (Toulouse-Francia,1997) y en el International Student
Film Festival (San Diego-Tijuana, 1997); Alcanzar una estrella fue seleccionado
como una de las diez mejores propuestas de la Contrabienal de Video 1994
(México, D.F., 1994), otros de sus trabajos incluyen proyectos tales como: No
sea malito, cortometraje contra la corrupción, producido por el IMCINE para la
SECODAM; No todo es permanente, cortometraje apoyado por el programa de
Coinversión Cultural del FONCA, fue nominado al ARIEL 1996. En los talleres de
"Berlinale Talent Campus 2003", Fernando tuvo la oportunidad de
mejorar sus conocimientos cinematográficos y desarrollar su reflexión sobre la
forma de realizar una película de manera profesional. The Look Of Love,
cine-minuto hecho para la solicitud del Berlinale Talent Campus 2003, estuvo
realizado en este sentido.
Patos que vuelan
en V
Una
modesta película en que nada sucede, filmada en blanco y negro, es una de las
sorpresas más felices del reciente cine mexicano. Se trata de Temporada de patos, escrita y
dirigida por Fernando Eimbcke.
[…]Su historia sobre adolescentes confinados en un departamento en un
domingo de la ciudad de México rebasa apenas el umbral del diálogo
monosilábico, y usa un apagón de luz como máximo resorte argumental. En tal
desierto de giros narrativos, también contarían como premisas la reunión gradual
de los cuatro personajes: solos en casa mientras la madre de uno de ellos sale, Flama (Daniel
Miranda) y su mejor amigo Moko (Diego Cataño), tienen ambos catorce años y
aspiraciones no muy mayores a jugar videojuegos. El primer reto será negarle el
pago al repartidor de pizzas (Enrique Arreola), once minutos tarde en la
entrega, y al que convocan no por hambre sino porque no hay nada mejor que
hacer. El segundo será no inmutarse con la imprevista llegada de Rita (Danny
Perea), una vecina de dieciséis años que pide quince minutos para hornear ahí
un pastel. Éstos son los desafíos límite; los vasos de Coca, la distracción
habitual.
Premiada siete veces en la XIX
Muestra de Cine Mexicano e Iberoamericano de Guadalajara el pasado marzo,
presente en la Semana Internacional de la Crítica del Festival de Cannes,
inmediatamente después en los Festivales de Múnich, Pésaro, Edimburgo y Toronto, y este mes, finalmente,
en el circuito comercial de México (siete otros países, entre Europa y Asia,
han adquirido los derechos de distribución), un ensayo simple sobre lo no
importante ha adquirido un estatus creciente como película de interés global.
Un
intento de explicar la paradoja que vuelve relevante —y no solamente legítima—
una cinta sobre lo trivial parte de la distinción entre dos tipos de
trivialidad: la que sucede fuera de las cámaras y aquella que por ser filmada
ya no pertenece al estrato de la realidad. La primera es tema de la segunda,
pero nunca se trasladará a ella conservando su intrascendencia como atributo
esencial. De aquí el peligro de intentar retratarla sin tomar en cuenta las
nuevas reglas: al cruzar
el umbral de lo filmado, lo trivial ya no es intrascendente sino —lo opuesto—
un objeto de atención. En este salto mortal entre categorías más de un
director —no es el caso de Eimbcke— pone en juego el prestigio de su capacidad.
La diferencia es sustancial,
porque permite desechar de una vez el cliché que describe Temporada de patos
como una cinta en la que "no pasa nada"; un logro, dicen
algunos críticos, por reconocer en el director incipiente, pero que no le deja
claro a nadie por qué la mentada película es recomendable y digna de verse. Comparada en algunas críticas
con "el cine del primer Jim Jarmusch" (viene a la mente, en todos los
casos, Stranger than Paradise), Temporada de patos toma
instantáneas de situaciones comunes y personajes poco estridentes para invertir
su importancia con respecto a la realidad: tanto en las películas de ese
primer Jarmusch como en Temporada de patos, lo central de la situación
es su aparente marginalidad. El valor de los personajes se cifra en la ausencia
de tal.
Filmada en blanco y negro, y
recurriendo a ángulos artificiosos (una combinación elegida por Eimbcke y el
fotógrafo Alexis Zabé para, dicen ellos, potenciar el juego geométrico), la
lectura de la banalidad cotidiana deja por fuerza de ser literal. Por no hablar
de las disolvencias a negros como signo de puntuación que rompe con las reglas
de la representación transparente, y que la libra de ser tenida como un
registro documental de la superficialidad.